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Los cafiolos de la burocracia

Desde hace tiempo que se viene hablando sobre las diferencias de criterios entre el Ejecutivo Municipal capitalino y la representatividad legal y legítima de los gremios de los trabajadores.

Parece que el actual gobierno municipal, encabezado por su titular Gustavo “Rupertiño”Sáenz, quiere poner orden en la comuna, y para ello (al menos así parece) quiere disciplinar a los trabajadores, todos bajo un mismo mando y sin discusión en una mesa de concertación como lo indica las reglas de la convivencia política.

Pero es muy difícil poner orden en la comuna, si primero no se clarifica el rol que deben tener aquellas instituciones que dicen representar a los trabajadores en defensa de los derechos de los empleados que trabajan allí.

Hace unos días, el colega y amigo Adrián “Chico Malo” Valenzuela sacó a la luz el uso que hacen los gremios (que creo que son como 6), de las franquicias para realizar sus actividades gremiales, afectando a ciento de personal a sus gremios. Personal que siguen gozando de los beneficios de la representatividad gremial, sin importar saber que hacen, para qué hacen uso de esas prerrogativas gremiales...y si realmente corresponde que las tengan.

Porque dio escozor saber, según los datos concretos que mostró “Chico Malo”, que un solo gremio tenía afectado más de 100 trabajadores. Afectación que no se entiende para qué; y menos se sabe qué actividad cumple y en dónde.

Según lo expresa en su articulado 113, el Convenio Colectivo de Trabajo municipal (aun plenamente vigente), sólo podrán gozar de la licencia gremial, 5 trabajadores de un gremio que tenga personería gremial. Y en su articulado 121, habla de afectaciones o permiso gremial, de hasta 20 trabajadores por entidad gremial.

Siendo así, no se entiende como una entidad gremial pueda contar con 120 trabajadores adscriptos a la misma.

Ni el gremio con personería gremial reconocida, como lo es la UTM tiene esos privilegios, ni siquiera durante la gestión anterior.

Entonces, si hay que poner orden en la casa de todos, que es la municipalidad, creo que el señor Intendente tendrá que comenzar por revisar esta situación que, no sólo molesta al contribuyente, sino que da lugar a sospechar que este modo de inequidad responde más bien a una demagogia política, respondiendo a intereses políticos que nada tienen que ver con la buena administración de nuestro municipio.

Quizás los funcionarios actuales me pueden decir que esto es una herencia que viene desde la gestión anterior.

Y en eso yo les doy la razón. Pero también les digo que, a la luz de lo que se ve y de lo que dice que quiere ordenar el funcionamiento de la comuna, hay muestra de que se está haciendo todo para que nada cambie.

Es como un festival de gremios que cada uno busca llevar agua para su molino, pero donde el trabajador es un simple convidado de piedra.

Si realmente “Rupertiño “Sáenz quiere ordenar el municipio, y darle mayor transparencia a su gestión, debería por comenzar a sentarse con cada uno de los representantes gremiales y, además de escuchar y tratar de resolver las demandas urgentes que está a la vista.

Porque hasta ahora, parece que hay hijos y entenados en cuanto a las representaciones gremiales, pero no hay un diálogo con uno de ellos, que es la UTM, por alguna razón que desconocemos.

Además, el título de esta columna está reflejando lo que realmente está pasando. Hay en esta comuna “cafiolos” que viven del esfuerzo de los demás.

Y la burocracia, las prebendas políticas o los favores por algún servicio especial o electoral, hace que se fomenten estos tipos de privilegios que la comunidad creyó que se iban a desterrar con este nuevo gobierno municipal.

Sin intención alguna de darles consejos a nuestras autoridades electas por el voto popular, me parece que sería bueno bajarse un momento del caballo y comenzar a caminar junto a sus trabajadores. Y con ello entablar un diálogo franco y sincero con las entidades gremiales, y saber realmente que hace cada uno de ellas, y por qué necesitan tantos empleados afectados para su accionar gremial.

Creo que los contribuyentes se lo van a agradecer. Pero siempre sin perder de vista que el mayor capital que tiene la municipalidad es el recurso humano.

Y ese recurso necesita que se les respete sus derechos, así como se les exige el cumplimiento de sus obligaciones.

Finalmente, quiero decirles a los gremialistas, que todos son agentes al servicio del bienestar, en este caso, de los trabajadores municipales. Y que son los primeros que tienen que dar el ejemplo de responsabilidad de trabajo y dedicación, cuidando sobre todo los recursos del municipio, porque de ellos viven todos; y por ellos cobran sus salarios.

Muchachos, en buen criollo, hay que cuidar y hacer que los funcionarios cuiden la caja.

Y no sean abusos, angurrientos... tengan afectados a los trabajadores que se necesiten para llevar adelante la actividad gremial específica, pero en el marco de lo que dicta el CCT y las leyes.

Pero además, nada de estas cosas pasarían si los funcionarios cumplieran con su deber y no alimentaran esos CAFIOLOS DE LA BUROCRACIA.